Los animales son otros

Octubre 17 de 2011

Tomado de El Colombiano

Ramiro Velásquez Gómez 

Las pruebas comenzaron poco después de que Bobby cumpliera su primer año. Cuando tenía 19, había sido anestesiado más de 250 veces y había sido sometido a incontables biopsias en nombre de la ciencia.

La mayor parte del tiempo vivió solo en una celda, pese a que no se le acusaba de ningún crimen. Creció reprimido y nunca engordó. El desespero hizo que en algún momento comenzara a morderse su propio brazo, dejando cicatrices imborrables.

Bobby es un chimpancé. Hijo de padres que también pasaron toda su vida en laboratorios, creció en las instalaciones de la Fundación Coulston en Alamogordo (Estados Unidos) para la investigación biomédica, citada una y otra vez por sus repetidas violaciones a la legislación sobre bienestar animal, hasta que fueron clausuradas.

Al final de sus días fue afortunado al ser trasladado al santuario Save the Chimps en Fort Pierce, Florida, donde pudo socializar con los de su especie y caminar libre.

Cada año el Departamento de Pesca y los Océanos de Canadá fija una cuota de caza de focas. Así, en 2007 se permitió matar 270.000, para llegar hasta las 330.000 del año pasado. Cuando las foquitas llegan a tan solo 12 a 14 días de vida, se permite cazarlas para la venta.

En el Reino Unido, casi 35 millones de aves son liberadas en cinco regiones que permiten la cacería con arma. Cerca de un millón de paisanos del príncipe Caliche participan del jolgorio.

Cada año en la isla Taiji (Japón), grupos de pescadores expertos cercan grupos de delfines, conduciéndolos a la bahía mientras los golpean con palos de metal para aturdirlos. Una vez allí los dejan tomar aire durante la noche, para al otro día, táquete, matarlos mediante chuzos dirigidos al cuello.

Dicen grupos como el Earth Island Institute que se matan hasta 25.000 al año.

De nuevo en nombre de la ciencia, en el Reino Unido se iniciaron en 2010 cerca de 3,7 millones de experimentos con animales, 105.000 más que en 2009 según un reporte oficial de la Home Office (encargada entre otras de asuntos científicos).

Los pobres ratones fueron invitados a participar en 1,6 millones de pruebas, seguidos de lejos por peces (cuyo uso creció 23 por ciento) y ratas.

La semana pasada finalizó con la noticia de la masacre de unos 2.000 tiburones en aguas colombianas a los que cortaron las aletas con destino a las mesas de poco viriles asiáticos que creen que consumiéndolas en sopas les funcionará aquello. ¡Ja!

Así, cada año se cazan unos 40 millones de tiburones según cifras conservadoras.

Entonces con todo esto, se pregunta uno ¿qué pasa con la inteligencia humana si parece fallar en tantísimos casos y lugares? ¿Será que nuestra razón de ser está en obtener dinero o divertirnos a como dé lugar conscientes de que la vida es corta? ¿Se justifica el trato dado a tantos bobbys?

Como Condorito: ¡exijo una explicación!